Estas son las famosas preguntas que nos hacemos cuando nos gusta un niño/a:
-¿Le gustaré yo tambien?
-¿Debería decirselo?
-¿Cómo reaccionaría?
Etc...
Pero de lo que en realidad no nos damos cuenta es que no tenemos nada que perder, y que si ese/a niño/a reacciona mal si se lo decimos, o no nos vuelve a hablar, significa que esa persona no merecía la pena y hay que seguir adelante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario